¿Equidistancia o equilibrio? Razones para ponerte en valor

 

Estar o no estar? Trabajar y gestionar o quedarte parado? Acelerar o frenarse? Dicotomías tan variadas como el día y la noche.

A qué viene esta entrada? A un post que leí hace un par de meses de Fran Segarra y Elena Arnáiz en el que se me grabó una frase “De la opcionalidad a la necesidad de gestionar nuestra Marca Personal”

Comparto totalmente la frase. Estamos en un momento en el que hay que diferenciarse, en el que tenemos que crecer, en el que formarse (autoformarse), en el que hay que aportar valor a  nuestros contactos…

Crecer y poner sobre la mesa lo que hacemos, lo que producimos, lo que creamos… el impacto (positivo) que generamos en los demás.

Momentos en los que tenemos que conseguir el equilibrio entre lo que hacemos y lo que vamos a conseguir y no ser equidistantes en nuestra actitud, en nuestro pensamiento, en nuestra planificación. Tiempo de dedicación, no tiempo de pereza…

Recuerdo cuando empecé a trabajar en el sector en el que estoy actualmente hace ya 15 años… Se trataba de vender, de tener buenos números, de cumplir objetivos, de rentabilidad. Ahora pasado este tiempo veo que resultaba rentable, vendía, producía, que aprovechaba ( o al menos lo intentaba) las oportunidades que me daban o que me creaba… pero sobre todo dejaba mi sello y intentaba crear valor a mis clientes.

Con la vista atrás me voy dando cuenta de cómo rentabilizaba mis acciones, de cómo procuraba generar valor a mis clientes, de conseguir que mi producto fuese el escogido… Formas y maneras… Acciones que aportaban valor al cliente y esa era la diferencia. Ese punto que hacía que tu opción fuese la elegida. No te vendías tú, vendías lo que hacías, tu actividad, el valor real de tu producto, la seriedad y la profesionalidad que daban empaque a tu actitud.

Se trataba de vender el QUÉ, pero ofreciendo el PORQUÉ y el PARA QUÉ y ese era el valor adicional de la venta (“No nos vendemos nosotros sino aquello que hacemos u ofrecemos a los demás)*

Te sentías orgulloso cuando te identificaban, cuando eras señalado habitualmente por tus clientes como la opción escogida, cuando eras la solución en un caso concreto. Al final no hay que olvidar que todos somos vendedores.

Compraban (y te compraban) por tu trabajo, por tu resolución, por tu seriedad, por tu actitud, por tu honradez… Te compraban por tus valores mostrados en tu actividad diaria. Los valores que te precedían, que irradiabas en el contacto diario, los valores que te dan forma y que te moldean en tu actividad en el día a día…

Llámalo venta, llámalo relaciones, llámalo seriedad, llámalo trabajo diario… Personal Selling

Razones para ser equidistante? No… Motivos para ser equilibrado.

Han tenido que pasar varios años para darme cuenta de ello. Lecturas, madurez, pensamientos…

Años en los que ves que te salen las cosas, años en los que te ves reconocido, te sientes elegido, te ves capaz de todo lo que te pongan delante (sin caer en la arrogancia). Momentos en los que parece que abarcas más de lo que puedes, en los que das un paso más, un compromiso más, subes un escalón más…

Sin disposición, sin animo, sin buenas conductas, sin seriedad probablemente nada de lo que cuento hubiese pasado.

Llega el momento de saber como plasmar y poner en valor lo que haces. De gestionar lo que aportas, lo que te diferencia y te hace singular, lo que permitió que tus clientes te eligiesen a ti entre la infinidad de opciones disponibles.

No se trata de venderte (equilibrio), se trata de mostrar tus valores, esos valores que te hicieron ser la bola preferida, esa opción que hacía que tus clientes la mayoría de las veces se acordasen de ti y optasen por tus servicios…

Remarcar  la necesidad de potenciar nuestra Marca Personal en nuestra actividad profesional “Lo más importante no es lo que vendes, sino porqué te compran. Más importante que lo que vendes, es quién lo vende (Francisco Alcaide)”**

Llámalo confianza, llámalo imagen, llámalo trabajo… Personal Selling… pero ha llegado el momento de mostrarlo.

Equidistancia? No, equilibrio.

 

*Ricard Pons, ¿Personal Branding o Personal Selling? Soy mi marca

** David Asensio, Mofeta Branding (Versos & Reversos Editorial)

 

Video: Los Ronaldos “No puedo vivir sin ti”

Llevas años enredada en mis manos,
en mi pelo, en mi cabeza
Y no puedo más, no puedo más.

Deberia estar cansado de tus manos,
de tu pelo, de tus rarezas.
Pero quiero más, yo quiero más.

No puedo vivir sin ti, no hay manera,
no puedo estar sin ti, no hay manera.

Me dijistes que te irías, pero llevas en mi casa
toda la vida.

Se que no te irás, tu no te irás…

Has cambiado tu bandera,
transpasado la frontera,
eres la reina.
Siempre reinarás, siempre reinarás.

No puedo vivir sin ti, no hay manera,
no puedo estar sin ti, no hay manera.

Y ahora estoy aquí esperando,
a que vengan a buscarme,
tu no te muevas.
No me encontrarán, no me encontrarán.

Yo me quedo para siempre con mi reina,
y su bandera.
Ya no hay fronteras
me dejaré llevar, a ningun lugar.

No puedo vivir sin ti,no hay manera
no puedo estar sin ti, no hay manera

 

Triunfalismo, pragmatismo y actitud

“No se trata de triunfalismo, se trata de querer, de pensar y de actuar”

Esta semana escuché esta frase a un colega hablando en un ámbito totalmente distinto al que quiero expresar en estas líneas. Pero me pareció una frase tan contundente , un mensaje tan claro y directo que de ahí sale este post.

Al final (y al principio) se trata de ACTITUD, de hacer, de actuar… no de quedarse en una mera declaración de intenciones.

Pero porqué y para qué es necesario pasar a la acción? Sobre todo para que pensamientos que tenemos, barreras que a veces nos bloquean por múltiples creencias sean finalmente tan mínimas que al poco tiempo ni nos acordemos de ellas.

¿Cómo aprendimos a andar? Cayéndonos!!!

¿Cómo aprendimos a leer, a sumar? Practicando

Claramente estoy hablando de actitud. Tu ponte a hacer y la actitud sale sola (@marcapersonal)

Querer es poder!!! Pero no solo influye en todo esto el aspecto puramente volitivo. Si no damos ese paso, subimos ese escalón más , todo el tema , todo el asunto queda en una mera promesa sin fondo.

Unas veces actuaremos por placer, otros por mandato de nuestros superiores, incluso otras veces por aspectos o fines puramente punitivos (quien no recuerda los deberes en el colegio, obligatorios en mis tiempos del colegio)

Lo bueno de hacer, de plasmar esta actitud es que al final los actos se convierten en hábitos y lo que antes eran actitudes limitantes, actitudes pesadas, y cargantes se transforman en conductas normales y habituales que nos proporciona un claro rédito. Somos capaces de superar carencias previas con ganas, con hechos, con actitud.

Lo que debemos buscar es un método, una forma de trabajar en la que el placer por lo que hacemos o incluso la calidad de lo que hacemos, o meramente cumplir lo que nos piden sea un empuje para pasar a la acción. De ahí el pragmatismo de la actitud.

Cada uno tendrá su propia motivación, su objetivo o su terapia para ponerse en marcha. El hecho es ponerse a hacer, para lo demás cada uno tiene su propio estímulo para dar un paso adelante.

Video : Los Flechazos “Suzette”